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miércoles, 8 de febrero de 2023

El maestro al que tememos

Hace mucho que no escribo. Me hace tanta falta como estar en un aula y ver rostros con esperanzas de que la educación les garantizará un mejor futuro.

Esta tarde, buscando un poco de información relacionada con la pedagogía del error, me he encontrado con variada literatura e incluso algunas herramientas, que me han dejado boquiabierta e incluso pensando, que nuestras regiones y para ser específicas nuestras escuelas rurales poco podrán conocer ese tipo de recursos.

Me encontré con unos cuadernos llamados Write&erase de Oxford, 📘 (no son mis patrocinadores por si lo están pensando jejeje 😀) al acceder a más páginas para conocer en qué consisten, no pude dejar de sorprenderme porque deja de ser un cuaderno convencional y prácticamente le ofrece al estudiante una pizarra móvil en donde puede escribir y borrar cuantas veces quiera, dicha “pizarrita” puede ser utilizada incluso como una especie de ficha resumen cuando se solicita una presentación oral como parte del proceso de evaluación formativa en el aula.

Adicionalmente a ese recurso, uno de los estilos incluye tres tipos de páginas a las que llaman, hojas multirayadas (dos tipos de cuadrículas, hoja lisa y línea horizontal común), lo cual significa que en un mismo cuaderno se puede registrar clases de diferentes asignaturas (esto ayudaría muchísimo a aquel estudiantado que usualmente nos dice, que no estaba seguro si “tocaba o no tocaba” esa asignatura ese día, por ejemplo).

También, incluye 3 separados plásticos para ordenar un poco el contenido del cuaderno. Y como un elemento que posiblemente sea inesperado para mí, pero, no para ustedes, también tiene una especie de bolsa porta-hojas por si se entregan algunas fotocopias o si, por ejemplo, utilizamos algún libro de trabajo con hojas extraíbles y nuestros estudiantes deban resolverla en casa… esa misma bolsa ya tiene impreso un formato para completar el horario de clases y siempre andarlo llevando. No pude evitar reírme por la sorpresa que me invadió y pensar en el rostro que hubiese visto en mi hija diciéndome: - ¿en serio, no sabías que eso existe ya?

Mi atención se perdió del tema que andaba buscando inicialmente, porque recordé muchos rostros que he conocido en las escuelas de mi país, especialmente en áreas rurales. Recordé a esos responsables de familia decirme que sus hijas no son buenas para matemáticas o que probablemente su hijo tenga que dedicarse a la agricultura como toda la familia, porque no ve mayor beneficio en el hecho de que siga estudiando, si constantemente le dicen que su hijo no lleva los cuadernos el día que tiene que llevarlos y por ello sus calificaciones son bajas. Me concentré viendo a niños europeos que utilizaban este tipo de cuaderno o libretas, realizaban ejercicios de matemáticas y los borraban con facilidad, trabajando en equipos y apoyándose unos con otros. Entonces reflexionaba que el cuaderno o libreta es un buen recurso, pero como docentes estamos llamados a ejecutar la tarea de mediación pedagógica para que el error no sea motivo de estancamiento o frustración y con ello lleguen las ideas de abandonar la escuela.

Puede que no lleguemos a conocer esos cuadernos o libretas, pero sí creo que podemos desaprender lo que por años ha significado enseñar desde la pedagogía de los aciertos y minimizar a quien se equivoca. ¿Qué nos ha dejado eso?, pues… veamos a diario nuestra sociedad… la gran cantidad de niños heridos que se dedican a lanzar veneno a diario en la calle, tráfico, super, gasolineras, tiendas de artículos varios, (…) Nos enseñaron que si te equivocas es porque estás destinado a perder o equivocarte para siempre o, que eres motivo de burlas, cambiemos ese sentido.

Hagamos el cambio pensando que: si no te equivocas, el aprendizaje no será duradero; si no te equivocas, no harás fortalecer tu resiliencia; si no te equivocas, no descubrirás a todos los maestros a tu alrededor.

Enseñemos también, que como docentes nos hemos equivocado muchas veces, porque estamos buscando una mejor versión de nosotros mismos. Es una tarea difícil, no se logra rápido, solo siendo constantes y atreviéndonos a equivocarnos e identificar ¿cuál fue el aprendizaje que obtuve de ello? Estamos iniciando año escolar, no está de más comenzar por un cambio pequeño, aprender de nuestros errores. Demostrémosle a ese maestro (error) que no le tememos. 👊

jueves, 10 de diciembre de 2020

La gobernanza y la participación tienen rostro femenino

 Este día escribo inspirada en mi suegra, Zoila (Zoilita, Cholita, Niña Chola, Niña Zoili), el apellido lo resguardaré porque se va a molestar si sabe que ha sido mi musa en esta oportunidad.

Les comento, estábamos en la cena de ayer conversando sobre una situación de vida que ella ha tenido que pasar recientemente y nos dice, fíjense que a mi me costaba mucho ir a las reuniones de la iglesia y también a esas reuniones que se celebraban en la escuela, porque las tareas domésticas eran más importantes. Yo estaba en eso que se llama CDE. Entonces, mi esposo y yo nos miramos y con complicidad nos reímos, porque casualmente estuve participando por casi 3 años en una consultoría en donde fortalecimos a las personas miembros de los CDE de un poco más de 300 centros educativos del país en las que se recibió apoyo por parte de MCC-FOMILENIO II y además ambos (mi esposo y yo) somos educadores.

Entonces, le digo: ¡Mire qué interesante! Y mi esposo sorprendido también, le dice, ¡wow madre, no sabía eso!

"Pues sí, yo creo que si tengo a mis hijos en la escuela y tengo la oportunidad de estar en ese grupo donde me puedo dar cuenta de lo que pasa, vale la pena participar, es de aprovechar pues..." 

Ese comentario de ella me hizo regresar a los centros educativos y recordar los rostros de las personas que participaron en un proceso de fortalecimiento para familias sobre liderazgo y participación comunitario y también en gestión escolar dirigido a los CDE. ¿Y saben qué? La mayoría de estas personas fueron mujeres, incluso nos dijeron en más de alguna oportunidad, "nosotras no tenemos un cargo en la institución educativa, pero nos preguntaron si queríamos participar y aquí estamos, porque los que están a cargo en los espacios de participación en los centros educativos, son hombres. Pero, vamos a hacer todo lo posible por hacernos escuchar".

En esas oportunidades de fortalecimiento para familias con el equipo técnico a cargo de la facilitación, fuimos descubriendo que el rostro de la gobernanza y participación en los centros educativos es femenino. Tal parece que los procesos de educación formal, no formal e informal siguen estando a cargo exclusivamente de las mujeres. Las veíamos y escuchábamos en los talleres con cierta preocupación porque además de estar en los talleres debían regresar a sus hogares a preparar alimentación para la familia, pero principalmente para su esposo o para los "hombres de la casa", cuido de niñez o de personas adultas mayores u otras tareas domésticas.

Madres de familia fortalecidas en liderazgo y participación comunitaria. Isla Zacatillo, La Unión

Sin embargo, entre todo ese temor podíamos notar en ellas la seguridad de que estaban en esos talleres para que la educación de sus hijas e hijos, fuera mejor y les permitiera mejorar sus condiciones de vida. Sus rostros se sorprendían al reconocer la importancia del Organismo de Administración Escolar en los centros educativos y sus funciones.

Varias de esas madres incluso, nos llegaron a decir: deberían de darnos una certificación para que nosotras formemos a otras madres y padres de familia para que conozcan esto que estamos recibiendo. En realidad las familias están muy interesadas en la educación de sus hijas e hijos, pero en la mayoría de ocasiones sucede que no saben cómo ayudar o sumarse en la vida del centro educativo desde sus posibilidades, experiencias, conocimientos y habilidades.

Nos hace falta generar verdaderos espacios de diálogo y participación para la toma de decisiones consensuadas, para que sus hijas e hijos observen cómo estos espacios derivan en la mejora de sus aprendizajes, no porque tengan la necesidad sino porque tienen el derecho. En suma, debemos cuidar y exigir porque los espacios de participación ciudadana se mantengan y amplíen en caso de existir o se garanticen, en caso no los haya; considerando además, cerrar las brechas o barreras de género que tradicionalmente limitan a las niñas y mujeres ser incluidas y escuchadas.

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